La búsqueda.
Aunque estudió y se recibió de maestra jardinera, siempre quiso dedicarse a dibujar historietas, por eso decidió estudiar con Alberto Salinas, uno de los dibujantes que admiraba de chica. Así fue como pudo ingresar a la editorial que publicaba las historietas que siempre había admirado y comenzar a vivir del oficio que siempre amó.
El camino de Laura no es distinto al de la mayoría de los historietistas argentinos que viven de su oficio: en la Argentina no existe un mercado para su trabajo y deben publicar en el exterior.
En la década del 90 ella realizó un viaje a Italia para mostrar sus dibujos en la editorial Eura, pero entonces no le dieron muchas esperanzas de publicar. "Me dijeron que tenían mucho material, que me iban a contactar", recordó.
Años después, cuando cerró la editorial Columba y ella pensó que debería dejar de trabajar como historietista. En ese momento habían comenzado a trabajar en una historieta con Ferrari y juntos decidieron presentarla en Eura. Esta vez tuvo más suerte y desde entonces trabaja para la península itálica. En la misma revista publican otros grandes autores de historietas argentinos, como Robin Wood, Horacio Altuna, Carlos Trillo y Ernesto García Seijas.
Laura también tiene el privilegio de ser una de las pocas historietistas mujeres de nuestro país. Junto a ella, en Eura, publica Patricia Breccia, la hija del gigante Alberto Breccia."Mi sueño era dibujar historietas y creo que está cumplido. Por eso soy muy feliz", concluyó.
Fuente: juanjoseflores.com













