
Jorge Pérez del Castillo nació en 1923 en la localidad chilena de
Chillán, aunque posteriormente se trasladó junto a su familia a la
capital de ese país. Influenciado por el ambiente familiar (sus padres
eran artistas trashumantes de origen andaluz) abrazó con dedicación el
dibujo, disciplina en la que no realizó ningún estudio regular. Luego de
desempeñar distintos oficios, en 1943 comienza a colaborar en la
revista infantil El Cabrito donde -según la página Ergocomics- realizó
entre otros trabajos la historieta “La sombra del maestro” y la serie
“La nave de los Argonautas”.
Las escasas perspectivas que le ofrecía su país natal lo decidieron a
trasladarse a la Argentina donde su compatriota Raúl Manteola
(retratista de gran fama que por entonces realizaba las portadas de la
revista Para Ti) lo recomendó a Ramón Columba, gestión que le permite a
partir de 1944 comenzar a colaborar en El Tony y un año después en
Intervalo, revista a la cual estuvo dedicada la mayor parte de su
producción a lo largo de un cuarto de siglo. Paradójicamente, la serie
que lo hace conocido en Argentina, y que constituye un punto de
referencia de su carrera, no la realizó en Columba sino durante su fugaz
paso por Patoruzito, donde sobre guiones de Leonardo Wadel (que lo
recuerda como alguien “flaco, bajo, pálido, simpático” y lo llama “el
chilenito de la mágica pluma”) dibujó “Conspiración en Venecia”,
logrando con su dibujo captar fielmente el espíritu del argumento.
En 1948, animó a su hermano menor Arturo (nacido en 1925) a trasladarse a
Argentina, comenzando así una carrera que haría a este conocido y
reconocido internacionalmente, sobre todo por sus dibujos de temas del
Oeste.
Según parece, Pérez del Castillo se alejó de Patoruzito debido al
disgusto de Quinterno por los atrasos en las entregas del material,
pero, cualquiera haya sido la causa, lo cierto es que a partir de allí
Pérez del Castillo concentrará su trabajo en las revista Intervalo y El
Tony, simplificando año tras año su dibujo llegando en algunos casos al
borde de la abstracción, tal el caso de la historieta “Después yo
partiré” publicada en un Album Intervalo en 1963 donde además aplica la
técnica del collage. Durante los años sesenta Pérez del Castillo alternó
la historieta con ilustraciones a color para la Enciclopedia Infantil
Preceptor sobre temas de literatura, historia, religión y mitología y
fue Director de Arte de una guía turística.
En 1969 viajó a Chile con la intención de quedarse durante tres meses,
estadía que se prolonga por espacio de catorce años. Durante ese período
trabajo en publicidad e ilustración editorial e historietas, rubro este
último en el que como colaborador de la revista Mampato y los diarios
La Segunda y El Mercurio produjo diversos títulos entre los cuales
pueden mencionarse una adaptación de “La Araucania” de Ercilla, la tira
didáctica “Si vengo con historias”, “Apuntes de Chile” y las series “El
amigo de los discos voladores” y “Aliro Godoy”.
A mediados de los años ochenta regresa a la Argentina pero poco es lo
que se sabe sobre su actividad posterior, salvo la realización de una
historieta titulada “El derviche” que se publicó en 1991 en la revista
Tit-Bits. Se le adjudica también haber colaborado con su hermano Arturo
en las biografías de Pancho Villa y Emiliano Zapata, pero en esos
dibujos no se aprecia rastro alguno de su estilo. Vista a la distancia
la obra de Pérez del Castillo (fallecido en 1996) no deja de asombrar
por la audacia de sus planteos gráficos (más aún tratándose de una
editorial tan tradicional como Columba) terreno en el cual se anticipó
incluso a Alberto Breccia, Leopoldo Durañona y al Pratt posterior al
“Corto Maltés”.
Carlos R. Martínez

