miércoles, 18 de enero de 2017

Recordando a...Jaime Juez - EAGZA


Jaime Juez Castellá
Barcelona  (España), 05-X-1906 / 11-IV-2002

Comenzó a trabajar y a cobrar sus ilustraciones tempranamente, ya desde que cumpliera 15 años y viese publicado su primer dibujo en la revista El Cine. Con 17 años logró publicar en la revista de historietas En Patufet y, acto seguido, empezó a colaborar profesionalmente en LEsquella de la Torratxa recomendado por el poeta E.G.C. Allí quiso destacar en el humor político y costumbrista catalán de igual modo que lo hacía su más admirado ilustrador, Joan Junceda, a quien siguió el estilo hasta el punto de ser confundido con él por el público, que asimilaba su seudónimo, "Xirinius", al autor Junceda. En este período de la carrera de Juez / Xirinius, que abarca desde 1924 a 1939, trabajó fundamentalmente para el editor Innocenci López Bernagossi, viéndose sus dibujos en publicaciones de todo tipo, editadas por el anterior y por otros, como L'Esquitx, Lecturas, La Campana de Gràcia, Papitu, Xut!, Virolet, Mickey, La Nuri, K.K.O. y Pocholo, hasta el final de la Guerra Civil.

Juez se había afiliado al Sindicat de Dibuixants Professionals, pero tras el fin de la Guerra Civil tuvo que abandonarlo debido a su desintegración. Este abandono no solo significó dejar de pertenecer a una agrupación, también supuso, en aquel ámbito trágico que fue la dictadura de Franco, el punto de inflexión entre un tiempo en el que el autor había cosechado reconocimiento dibujando chistes y caricaturas antifascistas, y otro tiempo en el que firmar como Xirinius atentaba contra su seguridad personal. Carente de fama, durante la posguerra colaboró, como muchos, donde pudo y cuanto pudo, refugiándose primero en la ilustración de novelas de la famosa colección Biblioteca Oro de editorial Molino y en otras publicaciones de los sellos Plaza (Norte, Fantástica) y Mateu. Marcó su vuelta a la historieta la aparición en Leyendas de una adaptación de "Cumbres Borrascosas", donde se pudo observar la transición desde sus débitos a Junceda hasta su nuevo estilo, brioso, enérgico.

Sobrevivió haciendo ilustración e historietas para cuadernos apaisados, sobre todo en Toray y en muchas ocasiones con protagonismo femenino, como Juana de Arco, aunque también tocó los géneros de aventuras, deportivos, de piratería y de aventuras detectivescas. A mediados de los años cincuenta le reclamó la editorial Bruguera -donde ya había publicado ilustraciones- para que dibujase varias entregas de la colección Historias (que para algunos constituye su labor más digna de admiración) y, a finales de la década, para colaborar con Darnís en El Jabato. La salud del dibujante más asimilado al ibero le impedía tener a tiempo las aventuras semanales del héroe de Víctor Mora y de ahí que se reclutase a Juez, que entre 1959 y 1964 desplegó allí un gran trabajo de iluminación y rellenado de fondos con un trazo que aparecía, en ocasiones, torturado y fosco.
A partir de 1965, Juez optó por trabajar para los mercados extranjeros vista la penuria industrial española. Comenzó a colaborar con Francia, cumpliendo encargos de la editorial Imperia, para la cual ideó al personaje Oliver (en España, Robin Hood), quizá una de sus máximas creaciones en cuando a la delicadeza de trazo que demuestra y la sabia disposición de luces (fue reeditada en Francia y en Italia). Para la misma editora gala también laboró en el personaje Caribú, y en la obra de fantasía heroica Ögan, una creación de Brocal Remohí que fue continuada por Buylla y por Juez posteriormente. En aquellos años, la producción de Juez fue muy prolífica (llegó a dibujar cuatro páginas diarias de Oliver). De vuelta a España, a finales de los años sesenta, trabajó para la agencia de Josep Toutain Selecciones Ilustradas. Desde allí dibujó historietas de adaptaciones de clásicos del terror y de aventuras de corte histórico para el mercado extranjero (las de terror para los sellos Skywald y Seaboard, entre 1972 y 1975), la mayoría de ellas no traducidas al español salvo las aparecidas en colecciones como Terror Gráfico o Dossier Negro. Es posible hallar, en esas atmósferas opresivas del terror gótico que Juez dibujó en los setenta, algunas de las mejores páginas de toda su carrera. Sus últimas incursiones en los cómics consistieron en adaptaciones de clásicos de la literatura universal para la colección de Bruguera Joyas Literarias Juveniles, muchas de ellas reeditadas luego en la tripa de publicaciones como Mortadelo Especial, unos trabajos que le hicieron conocido entre el joven público lector de tebeos.

En los últimos años de su vida, recuperó su seudónimo y se le hicieron algunas pequeñas exposiciones como homenaje.

Fuente: Tebeosfera   (La Wikipedia difiere en algunos datos)




















 





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