El Príncipe Errante
El Príncipe Errante se publicó en la revista Capitán Trueno Extra entre
los números 334 y 427 (6-VI-1966 / 18-III-1968) alternando con la
serie “La llamada de Africa”.
El Príncipe Errante se publicó en la revista Capitán Trueno Extra entre
los números 334 y 427 (6-VI-1966 / 18-III-1968) alternando con la
serie “La llamada de Africa”.
El guión es de R. Martín (seudónimo de
Víctor Mora) y los dibujos de Félix Carrión.
Las aventuras se desarrollan en la jungla de Gandajar, fuente de
continuos peligros y sorpresas: tigres devoradores de hombres, simios
taimados, serpientes venenosas, arenas movedizas y enigmáticos
templos en ruinas; en suma: la India misteriosa.
Los protagonistas son: El joven Alí, príncipe del reino indio de Gandajar,
que al ser despojado de su trono por el ejército colonial inglés, se
refugia en la jungla, donde luchará por recuperar sus derechos y
expulsar de la India a los británicos; su fiel Singh, fortachón y barbudo
como otros compañeros de los héroes de los tebeos españoles de la
época; el antagonista -aunque no enemigo- de Alí, oficial colonial
Shelby (irá ascendiendo de graduación a lo largo de la serie), un
flemático militar inglés cuyo principal objetivo es capturar al Príncipe
Errante, no sólo por cumplir con su deber de soldado, sino también
porque la rubia y bella Lady Susan, a la que ama, parece sentirse
demasiado atraída por el Príncipe. Otro de los personajes es Jana, la
guardiana del templo de la diosa dorada, una sacerdotisa hindú que
tratará infructuosamente de conquistar el amor de Alí.
A pesar de la rivalidad entre Alí y Shelby, ambos se comportan como
nobles adversarios a menudo salvándose la vida o aliándose para
combatir contra los auténticos malvados.
Entre los malos de la serie figuran Sumdar-Khan, un jefecillo indio sin
escrúpulos, tan enemigo del Príncipe Errante como de los ingleses, y el
astuto pirata y contrabandista chino Shangai Kelly.
Se publicaron un total de 58 aventuras de 6 páginas cada una.
Víctor Mora) y los dibujos de Félix Carrión.
Las aventuras se desarrollan en la jungla de Gandajar, fuente de
continuos peligros y sorpresas: tigres devoradores de hombres, simios
taimados, serpientes venenosas, arenas movedizas y enigmáticos
templos en ruinas; en suma: la India misteriosa.
Los protagonistas son: El joven Alí, príncipe del reino indio de Gandajar,
que al ser despojado de su trono por el ejército colonial inglés, se
refugia en la jungla, donde luchará por recuperar sus derechos y
expulsar de la India a los británicos; su fiel Singh, fortachón y barbudo
como otros compañeros de los héroes de los tebeos españoles de la
época; el antagonista -aunque no enemigo- de Alí, oficial colonial
Shelby (irá ascendiendo de graduación a lo largo de la serie), un
flemático militar inglés cuyo principal objetivo es capturar al Príncipe
Errante, no sólo por cumplir con su deber de soldado, sino también
porque la rubia y bella Lady Susan, a la que ama, parece sentirse
demasiado atraída por el Príncipe. Otro de los personajes es Jana, la
guardiana del templo de la diosa dorada, una sacerdotisa hindú que
tratará infructuosamente de conquistar el amor de Alí.
A pesar de la rivalidad entre Alí y Shelby, ambos se comportan como
nobles adversarios a menudo salvándose la vida o aliándose para
combatir contra los auténticos malvados.
Entre los malos de la serie figuran Sumdar-Khan, un jefecillo indio sin
escrúpulos, tan enemigo del Príncipe Errante como de los ingleses, y el
astuto pirata y contrabandista chino Shangai Kelly.
Se publicaron un total de 58 aventuras de 6 páginas cada una.
Números:
355, 376, 389, 406, 412, 414, 417, 421, 423, 425
355, 376, 389, 406, 412, 414, 417, 421, 423, 425
Fuente F. Cáceres
Muchas gracias Ravillco por ofrecernos esta otra visión
de la historia compilada por EAGZA, en glorioso blanco y negro.











El efecto "ravillficador" trasciende las fronteras del Far West y llega a las junglas de la India. Aunque a todos nos gusta el color, estas versiones en blanco y negro nos permiten enfocarnos en el dibujo y apreciar mejor el arte plasmado a plumilla en estas viejas joyas. Muchas gracias, Ravillco.
ResponderEliminarSuscribo las palabras de Juanjo ya que el b/n "ravillquiano" es todo un placer que nos permite fijar nuestra atención en el dibujo, que es eje central de un tebeo. Muchas gracias
ResponderEliminarImpresionante trabajo. Muchas gracias
ResponderEliminarAunque no me gustaría que este comentario se tomase como un menosprecio al excelente y laborioso trabajo de Ravilco, quiero puntualizar que, en este caso al menos, al no ser un blanco y negro real, sino tan solo una especie de sustracción del color, donde los colores oscuros se convierten en grises, en realidad no se gana mucho respecto a la mejor apreciación del dibujo. Es mi opinión. En otros casos quizás no sea esto tan evidente. Para comprobar la diferencia entre esta "técnica" y el de recuperación del trazo del dibujo, los trabajos del portugués Manuel Caldas son la evidencia más a mano.
ResponderEliminarHola, Anónimo.
EliminarTranquilo, que no me siento menospreciado. Soy consciente de lo que hago y de por qué lo hago.
Yo no soy un sibarita de los tebeos, solo un nostálgico que intenta recopilar todas las colecciones que de pequeño pasaron por sus manos (no completas). Y ahora tengo la posibilidad de poseerlas gracias al trabajo impagable de los escaneadores. Una vez más, mil gracias a ellos.
Yo no valoro el dibujo porque no entiendo de trazos. Es más, cuando veo cómo elogian algunos dibujos, me pregunto: ¿qué habrán visto? Sí, es horrible el dibujo, cuatro rayas en las que no se distingue nada. 😄
Yo «blanqueo» para mí, para poder imprimirlos, encuadernarlos y ponerlos en mi «tebeoteca». Y conmigo no soy muy exigente, aunque reconozco que a veces el resultado no es el deseado. Pero, para el que no sabe mucho, la calidad del escaneo influye bastante, así como el color. Hay colores que, aunque los conviertas a B/N, siguen quedando raros.
Y como te digo, «blanqueo» para mí, pero una vez hecho el trabajo me parece de una ingratitud total no aportar mi granito de arena a esta comunidad del tebeo. Así que se los envío al amigo Granada para que todo aquel a quien le interese pueda beneficiarse de mi trabajo.
Nada más.
Ah, por último, no sé si has visto el original de El príncipe errante. No hay un color igual para todos los episodios. Cada X capítulos, el color es diferente.
Y por último, agradecer los comentarios de los compañeros alabando mi trabajo. Gracias.
Ravillco
Me alegro de que no te haya molestado mi comentario, que solo pretendía puntualizar las diferencias entre la eliminación (o sustitución) de color y el B/N real. Y también de que expliques tu motivación, que puede resultar muy útil para otros aficionados, por la práctica forma de resolver el problema de la impresión casera que, en este caso más que en otros, tiene el problema que citas de las diferentes tintas con las que se impimió esta historieta. Un cordial saludo, que aprovecho para agradecerte tu generosidad al compartir con nosotros el producto de tus muchas horas de trabajo.
EliminarEl trabajo de Manuel Caldas es de una gran categoría y profesionalidad. Lo que hace Ravillco es de un gran valor y de buena calidad dentro de un ámbito "amateur". Todos agradecemos y disfrutamos su trabajo
ResponderEliminarSí, es cierto que no es un blanco y negro puros, sino un degradado de escala de grises, tal como hacían nuestros viejos televisores. Aún así, el resultado nos permite contemplar la obra con otra perspectiva, también interesante. Desde luego, aquí viene al pelo la famosa frase: "Para gustos, colores".
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